La desaceleración de la demanda, la presión sobre los márgenes y los cambios en los hábitos de compra plantean nuevos desafíos para fabricantes, distribuidores e instaladores. Mientras el mercado mundial de videovigilancia sigue creciendo, en Argentina el escenario presenta señales que merecen atención.
Durante años, la videovigilancia fue uno de los principales motores de crecimiento de la seguridad electrónica. La incorporación de cámaras en hogares, comercios, industrias y espacios públicos impulsó la expansión de fabricantes, distribuidores e instaladores.
Sin embargo, el panorama comienza a mostrar cambios. La posibilidad de una caída en las ventas de CCTV en Argentina abre interrogantes sobre el presente y el futuro de uno de los segmentos más importantes del sector.
¿Se venden menos cámaras? ¿Se están postergando proyectos? ¿La competencia de precios está afectando la rentabilidad? ¿O el mercado está atravesando una transformación más profunda?
Seguridad electrónica en Argentina: una demanda que pierde impulso
El informe sectorial correspondiente al cuarto trimestre de 2026 de la Cámara Argentina de Seguridad Electrónica (CASEL) describe un escenario caracterizado por una demanda desacelerada, mayores costos operativos medidos en dólares y creciente competencia entre canales de comercialización.
Según el estudio elaborado por CASEL junto con la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires, la industria argentina reúne más de 1.100 empresas, genera aproximadamente 50.000 empleos formales directos y registró importaciones de equipamiento por USD 498 millones durante 2025.
Estas cifras permiten dimensionar la importancia económica de la actividad, pero también ayudan a comprender los desafíos actuales.
Es importante aclarar que los datos corresponden al conjunto de la seguridad electrónica. No existe, entre las cifras públicas analizadas, una medición específica que permita determinar cuánto cayeron —o si efectivamente cayeron— las unidades de cámaras CCTV vendidas en Argentina durante 2026.
Sin embargo, el diagnóstico sectorial sobre la demanda constituye una señal que los actores de la videovigilancia no deberían ignorar.
El mercado mundial de CCTV crece, pero no necesariamente se venden más unidades
La situación internacional presenta un contraste interesante.
De acuerdo con la consultora Omdia, el mercado mundial de videovigilancia alcanzó aproximadamente USD 27.000 millones en 2025, con un crecimiento interanual del 4,3%.
En China, uno de los mayores mercados del mundo, la facturación del segmento retrocedió un 2% durante el mismo período.
Para 2026, Omdia proyecta un crecimiento global del 12,8%. Sin embargo, advierte que buena parte de ese incremento respondería al encarecimiento de componentes y equipos, más que a un aumento de los volúmenes comercializados.
La diferencia es fundamental: un mercado puede crecer en facturación sin que necesariamente aumente la cantidad de cámaras vendidas.
Cinco factores que podrían explicar la desaceleración de las ventas de CCTV
Más allá de los indicadores generales, existen distintos fenómenos que podrían estar modificando el comportamiento comercial del sector argentino.
1. Proyectos que se postergan. En un contexto de restricciones presupuestarias, las empresas pueden optar por extender la vida útil de sus instalaciones, reemplazar únicamente los equipos indispensables o dividir sus inversiones en etapas.
2. Mayor competencia de precios. La multiplicación de alternativas comerciales puede generar una presión adicional sobre los márgenes de distribuidores e instaladores, especialmente en los segmentos donde el precio es el principal factor de decisión.
3. Nuevos canales de comercialización. Las cámaras Wi-Fi y los sistemas de instalación simplificada ofrecen alternativas para determinados usuarios residenciales y pequeños comercios. Su expansión plantea interrogantes sobre el papel del canal tradicional de seguridad electrónica.
4. Un mercado instalado cada vez más amplio. Después de años de expansión, una parte de la demanda podría estar orientándose hacia mantenimiento, ampliaciones y actualizaciones tecnológicas, en lugar de instalaciones completamente nuevas.
5. Clientes que buscan soluciones y no solamente cámaras. La analítica de video, la inteligencia artificial, la integración con otros sistemas y los servicios asociados están modificando la propuesta de valor de la videovigilancia.
Estos factores representan posibles explicaciones comerciales que requieren validación con datos específicos del mercado argentino.
De vender cámaras a vender soluciones: ¿dónde estará el negocio?
Uno de los cambios más relevantes identificados por Omdia es el creciente peso del software dentro del valor total del mercado de videovigilancia.
Las plataformas de gestión de video, los servicios en la nube y las aplicaciones de inteligencia artificial están ampliando las posibilidades comerciales más allá de la venta inicial del equipamiento.
Para los integradores e instaladores, esta evolución plantea un desafío: desarrollar propuestas que incorporen conocimiento técnico, integración, mantenimiento y servicios de valor agregado.
La venta de cámaras continúa siendo importante, pero podría dejar de representar el principal diferencial competitivo en determinados segmentos.
El negocio ya no depende exclusivamente de cuántos equipos se comercializan, sino también de qué problemas resuelven y qué servicios permiten ofrecer.
¿Menos cámaras o un negocio diferente?
La desaceleración de la demanda argentina es una señal que merece seguimiento, aunque no alcanza por sí sola para confirmar una caída generalizada en las ventas de CCTV.
Tampoco sería correcto interpretar el crecimiento de la facturación mundial como una garantía de expansión para los distribuidores e instaladores locales.
La realidad probablemente sea más compleja y diferente según el segmento, el canal comercial y el tipo de cliente.
Para comprender lo que está ocurriendo será necesario observar tres variables por separado: cantidad de equipos vendidos, facturación y rentabilidad.
La pregunta de fondo quizás no sea solamente si se venden menos cámaras, sino si el mercado de videovigilancia está comenzando a exigir una manera diferente de venderlas.
InfoSeguridad abre el debate
Desde InfoSeguridad queremos conocer la experiencia de quienes trabajan diariamente en el mercado argentino de videovigilancia.
¿Vendiste más o menos cámaras durante 2026? ¿Notaste una caída en los márgenes? ¿Están cambiando los productos que buscan tus clientes?
Invitamos a fabricantes, importadores, distribuidores, integradores e instaladores a compartir su mirada sobre la evolución del sector.
Porque comprender lo que está pasando es el primer paso para identificar las oportunidades que vienen.





