Big Dipper amplió su propuesta con una línea de cargadores destinados a hogares, consorcios, empresas y espacios públicos. La instalación puede ser realizada por un electricista matriculado y representa una nueva posibilidad de negocio para quienes ya trabajan con seguridad electrónica, automatización y gestión de infraestructura.
La movilidad eléctrica está generando nuevas necesidades de infraestructura. La instalación de un cargador ya no es una demanda exclusiva de grandes estaciones o concesionarios: también comienza a incorporarse en viviendas, edificios, empresas, estacionamientos y flotas corporativas.
En ese contexto, Big Dipper desarrolló una línea de cargadores para vehículos eléctricos que puede ser comercializada tanto a instaladores como a usuarios finales.
“Tenemos una línea para uso público o particular, para hogares, consorcios y también para empresas que necesitan cargar sus flotas”, explicó Cristian Besuchet, Product Manager de Big Dipper.
Tres cargadores de pared
La línea está compuesta por tres equipos de pared, con distintas potencias y aplicaciones.
El primer modelo es un cargador monofásico de 7 kW, mientras que el segundo es trifásico y alcanza los 11 kW. Ambos cuentan con un cable incorporado de cinco metros y conector Tipo 2, un estándar utilizado por la mayoría de los vehículos eléctricos disponibles en el país.
Al incluir el cable, estos equipos simplifican la instalación y evitan que el usuario tenga que adquirirlo por separado.
El tercer modelo de pared es trifásico y puede entregar hasta 22 kW. A diferencia de los anteriores, el cable se compra por separado. Según explicó Besuchet, esta característica responde principalmente a instalaciones en espacios públicos, donde se busca reducir el riesgo de robo o daño del cable cuando el equipo queda expuesto.
Una instalación al alcance del electricista matriculado
Desde Big Dipper destacan que la instalación no requiere conocimientos extraordinarios ni una especialización exclusiva en movilidad eléctrica.
“Un instalador matriculado electricista está perfectamente capacitado para llevar adelante la instalación. No es mucho más difícil que instalar un aire acondicionado”, señaló Besuchet.
De todos modos, el trabajo requiere evaluar previamente la instalación eléctrica existente, la potencia disponible, las protecciones necesarias, la puesta a tierra y el recorrido del cableado. En empresas o consorcios también resulta importante analizar la cantidad de vehículos que utilizarán el sistema y la posibilidad de ampliar la infraestructura en el futuro.
Para los instaladores, esto abre una nueva línea de servicios vinculada con el relevamiento, la instalación, la puesta en funcionamiento y el mantenimiento de los equipos.
Opciones portátiles para distintos escenarios
La propuesta también incluye dos cargadores portátiles.
Uno de ellos trabaja con una conexión de 10 amperes y está pensado para conectarse a un tomacorriente doméstico. Por su tamaño y facilidad de traslado, puede resultar útil para viajes o como solución de emergencia.
El segundo modelo portátil alcanza los 11 kW y funciona de manera dual, tanto en instalaciones monofásicas como trifásicas. El equipo permite utilizar diferentes adaptadores según el tipo de toma disponible, incluyendo enchufes domésticos y conexiones utilizadas en instalaciones eléctricas de mayor potencia.
Esta flexibilidad permite que el usuario pueda utilizar el cargador en distintos lugares sin depender de una única configuración.

Un complemento para los proyectos de seguridad electrónica
La incorporación de cargadores para vehículos eléctricos también puede representar una oportunidad para empresas que ya ofrecen soluciones de seguridad electrónica.
Un estacionamiento, un consorcio o una empresa con flota eléctrica puede requerir, además del cargador, cámaras de videovigilancia, control de accesos, automatización de portones, sistemas de identificación y monitoreo.
“Es un complemento adicional para el conjunto de instalaciones en este tipo de espacios y está muy relacionado con las flotas de vehículos eléctricos de las empresas”, explicó Besuchet.
Para un integrador, esto significa que puede ampliar el alcance de un proyecto existente y ofrecer una solución más completa. Por ejemplo, una empresa que instala cámaras en un estacionamiento puede sumar la infraestructura de carga; un proveedor de control de accesos puede integrar el ingreso de vehículos con la habilitación del cargador; y un instalador que trabaja con automatización puede incorporar la gestión remota del sistema.
Venta directa al instalador o al usuario final
Big Dipper comercializa estos equipos tanto a instaladores como a usuarios finales. Esto permite que el profesional pueda participar en todo el proceso, desde la recomendación del modelo adecuado hasta la instalación y el soporte posterior.
La expansión de los vehículos eléctricos exigirá nuevos servicios técnicos y nuevas capacidades dentro del canal. Para los instaladores e integradores de seguridad electrónica, los cargadores pueden convertirse en una categoría complementaria para acompañar proyectos de infraestructura, automatización, energía y gestión inteligente de edificios.
La oportunidad no está solamente en vender el equipo, sino en brindar una solución completa y adaptada a las condiciones de cada instalación.





