Las alarmas conectadas por WiFi se han convertido en una de las opciones más populares del mercado durante los últimos años. Su facilidad de instalación, bajo costo y rápida puesta en marcha impulsaron su adopción tanto en viviendas como en pequeños comercios. Sin embargo, a medida que aumenta la dependencia de la conectividad para la transmisión de eventos, muchos profesionales de la seguridad electrónica vuelven a poner sobre la mesa una pregunta clave: ¿es suficiente el WiFi para garantizar una comunicación confiable?
El auge de las alarmas WiFi
La expansión de Internet en los hogares permitió que numerosos fabricantes incorporaran conectividad WiFi a sus sistemas de alarma. Esto simplificó las instalaciones al eliminar la necesidad de cableados adicionales o comunicadores externos, permitiendo además que el usuario gestione su sistema desde una aplicación móvil.
Para muchos proyectos residenciales, esta tecnología representa una solución práctica y económica que responde adecuadamente a las necesidades de protección básicas.
Alarmas WiFi vs GPRS: Cuando la comunicación se vuelve crítica
Sin embargo, la confiabilidad de un sistema de alarma no depende únicamente de su capacidad para detectar una intrusión. También resulta fundamental que el evento llegue efectivamente al usuario, a una central de monitoreo o a las fuerzas de respuesta.
En este punto aparecen algunas limitaciones inherentes a cualquier sistema que dependa exclusivamente de una conexión a Internet domiciliaria.
Cortes de energía que afectan al router, fallas del proveedor de Internet, problemas de configuración de red o simplemente una señal WiFi deficiente pueden comprometer la transmisión de eventos justo en el momento más importante.
¿Por qué el GPRS sigue vigente?
Aunque se trata de una tecnología que lleva años en el mercado, las comunicaciones celulares continúan siendo valoradas por muchos instaladores debido a su independencia respecto de la infraestructura de Internet del cliente.
Al utilizar la red móvil, un comunicador GPRS puede seguir transmitiendo eventos incluso cuando el acceso a Internet del inmueble presenta inconvenientes.
Esto convierte a la comunicación celular en una alternativa especialmente atractiva para viviendas aisladas, comercios, depósitos, obras en construcción o cualquier instalación donde la continuidad operativa sea una prioridad.
La tendencia hacia sistemas más robustos
En lugar de plantear una competencia entre tecnologías, muchos especialistas consideran que la verdadera evolución consiste en combinar distintos canales de comunicación para reducir riesgos.
La posibilidad de contar con múltiples vías de transmisión permite aumentar significativamente la disponibilidad del sistema y mejorar la experiencia del usuario final.
Por este motivo, diversos fabricantes continúan invirtiendo en soluciones basadas en comunicaciones celulares, incluso en un contexto donde el WiFi domina gran parte de las instalaciones residenciales.
Una nueva propuesta para instaladores
En línea con esta tendencia, Marshall presentó recientemente su nueva Central Marshall 4 Chip con comunicador GPRS integrado.
La compañía destaca que se trata de una alternativa orientada a aquellos instaladores que buscan dar el salto desde sistemas exclusivamente WiFi hacia soluciones de comunicación más robustas, manteniendo una propuesta accesible en términos de costo.
Según la empresa, el objetivo es facilitar el acceso a tecnologías de comunicación dedicadas para que más usuarios puedan beneficiarse de una mayor confiabilidad en la transmisión de eventos.
En un mercado donde la conectividad es cada vez más importante, la discusión ya no parece centrarse únicamente en detectar una alarma, sino en garantizar que el aviso llegue siempre a destino.






