La inteligencia aplicada al audio permite detectar gritos, roturas de vidrios, cambios bruscos de sonido y otras situaciones críticas. Combinada con videovigilancia, suma una nueva capa de información para anticipar eventos y mejorar la respuesta del operador.

Durante años, la evolución de la seguridad electrónica estuvo concentrada principalmente en mejorar lo que los sistemas podían ver.

Más resolución, mejores ópticas, visión nocturna, cámaras térmicas y, más recientemente, inteligencia artificial capaz de distinguir personas, vehículos y determinados comportamientos.

Pero existe otra fuente de información que empieza a ganar protagonismo: el sonido.

La denominada analítica de audio utiliza algoritmos para identificar determinados patrones sonoros y convertirlos en eventos que pueden activar una alarma, iniciar una grabación, enviar una notificación o incluso orientar una cámara hacia el lugar donde se produjo el sonido.

En otras palabras, el sistema ya no solamente observa lo que sucede. También puede escuchar que algo está sucediendo.

Detectar un evento antes de verlo

Una de las ventajas del audio es que no depende necesariamente del campo visual de una cámara.

Un vidrio puede romperse fuera de cuadro. Un grito puede provenir de una habitación cercana. Una discusión puede comenzar antes de que exista una agresión visible.

La analítica de audio permite utilizar esas señales como disparadores.

analítica de audio en seguridad electrónica

También existen soluciones especializadas que pueden identificar patrones asociados a disparos, agresiones verbales u otros sonidos específicos.

Axis Communications, por ejemplo, incorpora en dispositivos compatibles una analítica capaz de clasificar gritos, voces elevadas y roturas de vidrio, además de medir el nivel de presión sonora y detectar variaciones repentinas del sonido.

Audio + video: más información para decidir

La verdadera potencia aparece cuando el audio deja de funcionar como un sensor aislado y se integra con el resto del sistema de seguridad.

Imaginemos un comercio cerrado durante la noche.

Una cámara puede no detectar inicialmente una persona si esta todavía se encuentra fuera de su campo de visión. Pero el sonido de un vidrio rompiéndose puede generar inmediatamente un evento.

Ese evento podría:

  1. alertar al centro de monitoreo;
  2. iniciar la grabación de determinadas cámaras;
  3. mostrar automáticamente las imágenes relacionadas;
  4. activar una sirena o mensaje de audio;
  5. orientar una cámara PTZ hacia el origen del sonido.

La combinación de diferentes sensores aumenta el contexto disponible para el operador y puede ayudar a verificar más rápidamente qué está ocurriendo. Axis señala precisamente que combinar información de video y audio puede incrementar la confianza de las detecciones y producir eventos más accionables.

Una nueva herramienta para el monitoreo

Para las centrales de monitoreo, esta tecnología plantea un escenario particularmente interesante.

Una gran parte del trabajo del operador consiste en determinar si una alarma corresponde a una amenaza real o a una falsa alarma.

La información proveniente del sonido puede convertirse en una capa adicional de verificación.

Una alarma acompañada por una detección de rotura de vidrio, por ejemplo, aporta un contexto diferente al de una simple activación de un sensor.

Lo mismo ocurre en instalaciones donde puede ser necesario detectar situaciones de violencia, vandalismo o pedidos de auxilio.

Hospitales, estaciones de transporte, comercios, edificios públicos, centros educativos, depósitos y espacios industriales son algunos de los entornos donde el sonido puede aportar información que una cámara, por sí sola, podría no detectar.

Procesar sonido no significa necesariamente grabarlo

El uso de audio en seguridad plantea inmediatamente una cuestión sensible: la privacidad.

Pero existe una diferencia importante entre grabar conversaciones y analizar determinados patrones sonoros.

Algunas soluciones realizan el procesamiento directamente en el dispositivo —lo que habitualmente se denomina edge analytics— y generan únicamente metadatos o eventos.

En esos casos, el sistema puede determinar que existió un grito o una rotura de vidrio sin necesidad de almacenar el audio original.

Por ejemplo, AXIS Audio Analytics puede operar con la transmisión de audio desactivada: procesa el sonido localmente y genera el evento correspondiente sin grabar ni transmitir la conversación capturada por el sensor.

Esto no elimina la necesidad de analizar las normativas de privacidad aplicables en cada instalación, pero introduce una diferencia importante en el diseño de este tipo de soluciones.

De cámaras inteligentes a sistemas multisensor

La evolución de la seguridad electrónica parece avanzar hacia sistemas capaces de combinar cada vez más tipos de información.

Video.

Audio.

Radar.

Sensores perimetrales.

Control de acceso.

Analítica basada en inteligencia artificial.

Cada tecnología aporta una parte de la escena.

Una cámara puede identificar una persona. Un micrófono o sensor acústico puede detectar un grito. Un radar puede advertir movimiento antes de que esa persona ingrese al campo visual.

El valor aparece cuando esas señales dejan de trabajar de manera independiente.

La analítica de audio representa, en ese sentido, otro paso hacia sistemas de seguridad capaces de interpretar un entorno en lugar de limitarse a grabarlo.

Durante años, el desafío fue lograr que las cámaras vieran mejor.

Ahora los sistemas también están empezando a escuchar.

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