La videovigilancia está dejando de ser solamente una herramienta para observar y grabar. Gracias a la analítica de video y la inteligencia artificial, una cámara puede generar información sobre personas, vehículos, movimientos y comportamientos que sirve tanto para seguridad como para mejorar operaciones y tomar decisiones.

Durante muchos años, la función de una cámara de seguridad fue relativamente sencilla: captar imágenes.

Primero se trataba de mirar en tiempo real. Después llegó la posibilidad de grabar durante días o semanas. Más adelante aparecieron mejores resoluciones, cámaras IP, almacenamiento distribuido y sistemas cada vez más sofisticados para administrar grandes cantidades de video.

Pero el cambio más importante probablemente no esté ocurriendo en la calidad de la imagen.

Está ocurriendo en la información que puede extraerse de esa imagen.

Una cámara conectada a sistemas de analítica ya no tiene por qué limitarse a registrar que algo ocurrió. También puede detectar objetos, clasificar situaciones, generar eventos y producir datos que luego pueden ser analizados por otras plataformas.

En ese escenario, la cámara comienza a comportarse como algo diferente:

un sensor capaz de generar datos sobre lo que sucede dentro de un espacio físico.

analítica de video

De mirar imágenes a interpretar escenas

Una cámara tradicional entrega video.

Una cámara integrada a una plataforma de video inteligente puede aportar además información estructurada sobre lo que está observando.

Personas, vehículos, trayectorias, movimientos, permanencias, horarios o determinadas características de los objetos presentes en una escena pueden convertirse en metadatos procesables.

Los sistemas actuales de analítica pueden utilizar esos metadatos para realizar búsquedas, generar alertas, automatizar determinadas acciones o identificar tendencias a lo largo del tiempo. Fabricantes como Axis describen precisamente esta evolución: el video puede generar metadatos que luego son utilizados por plataformas de gestión, aplicaciones y sistemas de análisis para obtener información operacional.

Esto modifica profundamente el concepto tradicional de videovigilancia.

Ya no se trata solamente de preguntar:

“¿Qué pasó frente a esta cámara?”

También podemos empezar a preguntar:

“¿Qué información puedo obtener de todo lo que esta cámara observa todos los días?”

Analítica de video: cuando la imagen se convierte en información

Imaginemos una cámara instalada en el ingreso de un comercio.

Tradicionalmente podría utilizarse para revisar una situación determinada: un robo, una discusión, un accidente o cualquier otro incidente.

Pero esa misma cámara, combinada con herramientas de analítica, también puede aportar datos sobre cuántas personas ingresan, cuáles son los horarios de mayor circulación o cómo varía el flujo de visitantes durante determinados días.

En un estacionamiento, el video puede utilizarse para identificar vehículos o reconocer patentes.

En una planta industrial puede ayudar a controlar determinadas áreas, detectar cruces de líneas virtuales o identificar permanencias en sectores restringidos.

En una cadena comercial puede aportar información sobre circulación de personas, concentración en determinados sectores o tiempos de espera.

La infraestructura física puede ser la misma.

Lo que cambia es la inteligencia aplicada sobre las imágenes.

Una nueva fuente de datos para las organizaciones

La analítica de video permite convertir parte de esa información visual en datos estructurados que pueden utilizarse para seguridad, operaciones y gestión.

Muchas organizaciones ya poseen decenas, cientos o incluso miles de cámaras instaladas.

Hasta ahora, gran parte de esa infraestructura fue pensada exclusivamente como una herramienta de seguridad.

Sin embargo, las cámaras observan permanentemente situaciones que también contienen información sobre cómo funciona una organización.

Flujos de personas.

Movimiento de vehículos.

Uso de determinados espacios.

Horarios de mayor actividad.

Formación de filas.

Ocupación de sectores.

Circulación dentro de instalaciones.

Cuando esa información puede ser procesada y organizada, el sistema de videovigilancia empieza a aportar valor también fuera del centro de seguridad.

Puede convertirse en una fuente adicional de información para operaciones, logística, atención al cliente, planificación o gestión.

El papel de los metadatos

Para entender esta transformación hay que detenerse en un concepto que será cada vez más habitual en videovigilancia: los metadatos.

En términos simples, los metadatos describen información relacionada con lo que aparece en el video.

Una plataforma puede almacenar no solamente la imagen, sino también datos asociados a objetos, movimientos o eventos detectados dentro de esa imagen.

Esto permite, por ejemplo, realizar búsquedas mucho más eficientes.

En lugar de revisar manualmente horas de grabación, determinados sistemas pueden filtrar información utilizando criterios previamente detectados por las analíticas.

Milestone señala que este tipo de metadata puede incluir información sobre movimiento, posiciones, conteo de personas, reconocimiento de patentes, mapas de calor y otras variables que luego pueden ser utilizadas por el sistema de gestión de video.

El resultado es un cambio importante en la manera de utilizar las grabaciones.

La pregunta deja de ser únicamente dónde está el video.

La pregunta pasa a ser qué información contiene.

Analítica de video para entender patrones

La videovigilancia tradicional tiene una lógica principalmente reactiva.

Ocurre un incidente y posteriormente se buscan las imágenes.

La analítica permite agregar otra capa.

Cuando los datos generados por las cámaras se acumulan durante días, semanas o meses, pueden comenzar a revelar patrones.

Un comercio podría observar variaciones en los horarios de mayor circulación.

Un centro logístico podría analizar movimientos de vehículos.

Una institución podría detectar cambios en la utilización de determinados accesos.

Una organización con múltiples sucursales podría comparar información entre diferentes ubicaciones.

El video deja entonces de ser únicamente evidencia.

Empieza a convertirse en información histórica capaz de describir cómo se comporta un espacio físico.

Seguridad e inteligencia de negocios empiezan a encontrarse

Esta evolución también está acercando dos mundos que durante mucho tiempo funcionaron separados.

Por un lado, la seguridad electrónica.

Por otro, los sistemas de información utilizados para administrar una organización.

La cámara puede funcionar como uno de los puntos de conexión entre ambos.

Una misma infraestructura puede ayudar a detectar una intrusión y, al mismo tiempo, aportar estadísticas sobre circulación.

Puede registrar un vehículo y también generar información sobre entradas y salidas.

Puede documentar un incidente y producir datos sobre la utilización de determinados sectores.

El concepto de Business Intelligence aplicado al video parte justamente de esta posibilidad: transformar grandes cantidades de imágenes en información estructurada que pueda utilizarse para tomar decisiones.

Netcamara: transformar cámaras en herramientas de decisión

Esta es precisamente una de las áreas en las que viene trabajando Netcamara.

La compañía argentina, especializada en software de gestión de video IP, desarrolló su plataforma VMSCorporate y posteriormente incorporó diferentes módulos de analítica orientados tanto a seguridad como a inteligencia de negocios. Entre las aplicaciones que actualmente ofrece se encuentran reconocimiento de patentes, reconocimiento facial, conteo de personas, mapas de calor, gestión de filas, control de estacionamientos y distintas analíticas vinculadas con tránsito y operaciones.

El concepto detrás de estas herramientas es aprovechar cámaras que muchas organizaciones ya poseen y convertir el video en una fuente de información adicional.

Eso también modifica la conversación alrededor de una inversión en videovigilancia.

Una cámara deja de ser exclusivamente un dispositivo destinado a registrar incidentes.

Puede transformarse en un punto de captura de información capaz de alimentar diferentes procesos dentro de una organización.

Analítica de video: El verdadero cambio está en lo que hacemos con la imagen

Durante años, buena parte de la evolución de la videovigilancia estuvo concentrada en hardware.

Más megapíxeles.

Mejores sensores.

Mayor capacidad de almacenamiento.

Más velocidad de transmisión.

Todo eso sigue siendo importante.

Pero la próxima etapa probablemente esté mucho más relacionada con la capacidad de interpretar y utilizar los datos que generan esas cámaras.

Porque cuando el video puede clasificarse, buscarse, analizarse y relacionarse con otros sistemas, la cámara empieza a ocupar un lugar diferente dentro de la infraestructura tecnológica.

Sigue siendo una herramienta de seguridad.

Pero también puede convertirse en un sensor.

Y cuando una organización empieza a mirar sus cámaras de esa manera, aparece una pregunta mucho más interesante que simplemente cuánto tiempo puede almacenar sus grabaciones:

¿Qué información estamos dejando pasar todos los días dentro de nuestras propias imágenes?

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