Monitoreo de alarmas es hoy un concepto mucho más amplio que recibir una señal y aplicar un protocolo. Videoverificación, aplicaciones, seguimiento vehicular, vigiladores virtuales, inteligencia artificial y nuevos servicios recurrentes están ampliando el negocio. Datos de CEMARA y un relevamiento realizado por InfoSeguridad sobre empresas que operan en el mercado argentino permiten identificar algunas de las principales tendencias de una actividad en plena transformación.
Durante décadas, explicar qué hacía una empresa de monitoreo era relativamente sencillo.
Una alarma instalada en una vivienda, comercio o empresa enviaba una señal a una central receptora. Allí, un operador interpretaba el evento y aplicaba un protocolo: comunicarse con el abonado, llamar a sus contactos, verificar lo ocurrido o dar aviso a las autoridades cuando correspondiera.
Ese núcleo operativo continúa existiendo.
Pero alrededor suyo comienza a desarrollarse un negocio mucho más amplio.
Aplicaciones móviles, videoverificación, GPS, analítica de video, automatización, inteligencia artificial, control de accesos, vigiladores virtuales y diferentes modalidades de respuesta están ampliando las posibilidades de las centrales.
Al mismo tiempo, el crecimiento del monitoreo mayorista permite que instaladores e integradores puedan ofrecer algunos de estos servicios sin necesidad de construir y operar su propia central receptora.
La consecuencia es significativa:
el monitoreo empieza a funcionar como una plataforma sobre la cual pueden construirse múltiples servicios recurrentes.
Monitoreo de alarmas: un mercado importante, pero difícil de dimensionar
No existe actualmente un censo nacional consolidado que permita determinar con exactitud cuántas empresas brindan servicios de monitoreo en Argentina.
La propia Cámara de Empresas de Monitoreo de Alarmas de la República Argentina (CEMARA) está trabajando junto con organismos públicos para avanzar en la construcción de un mapa federal y estadísticas específicas sobre la actividad.
Una estimación publicada por la Cámara en 2025 permite, sin embargo, aproximarse a su dimensión.
Sobre un universo de 2.104 empresas de seguridad privada, CEMARA estimó que entre 526 y 736 podrían participar del segmento de seguridad electrónica y que aproximadamente entre 210 y 442 empresas podrían desarrollar monitoreo de alarmas como actividad principal o como parte de sus servicios.
La entidad también estimó que el segmento podría involucrar entre 11.200 y 25.200 puestos de trabajo. CEMARA aclara que se trata de cálculos aproximados y no de un censo sectorial.
La amplitud de esos rangos muestra precisamente uno de los desafíos de la actividad: todavía existe poca información estadística consolidada sobre un mercado que, además, se encuentra diversificándose rápidamente.
Ya no existe un solo “abono de monitoreo”
Una de las evidencias más interesantes de esa transformación aparece en el propio índice de precios que publica CEMARA.
La Cámara ya no releva solamente cuánto cuesta un servicio tradicional de alarma monitoreada.
También sigue otras categorías de servicios recurrentes.
Para julio de 2026, los valores mensuales promedio publicados fueron:

Valores mensuales promedio publicados por CEMARA para julio de 2026. Cada categoría considera una configuración de referencia diferente y los valores no deben interpretarse como precios uniformes para todo el mercado.
El dato resulta revelador por algo que va más allá del precio.
El mercado ya reconoce distintas categorías de servicios que pueden generar ingresos mensuales alrededor de la seguridad electrónica.
Monitorear una alarma continúa siendo una de ellas.
Pero ya no es la única.

Uno de los cambios más evidentes es la incorporación del video a la gestión de eventos.
CEMARA ya trata la videoverificación como una categoría independiente dentro de su índice.
La configuración de referencia utilizada por la Cámara contempla videoverificación ante eventos de alarma, hasta cuatro cámaras, visualización en vivo y de grabaciones por parte del operador durante el evento, control de conectividad, aviso de fallas, equipamiento en comodato y servicio técnico.
También aparece en las propuestas comerciales de distintas compañías relevadas por InfoSeguridad.
La tecnología, el procedimiento y el alcance pueden variar de una empresa a otra, por lo que sería incorrecto hablar de una única forma de videoverificación.
Pero la tendencia sí resulta visible:
el operador puede disponer de cada vez más información para evaluar un evento antes de actuar.
El celular también transformó el monitoreo
La aplicación móvil produjo otro cambio profundo.
Durante muchos años, el abonado tenía relativamente poca interacción cotidiana con su servicio de monitoreo.
Utilizaba un teclado para armar o desarmar la alarma y, si todo funcionaba correctamente, podía pasar meses sin comunicarse con la central.
Hoy una aplicación puede permitirle recibir eventos, controlar el sistema, observar cámaras, gestionar usuarios, activar funciones de emergencia o acceder a otras prestaciones.
Esto cambia incluso la percepción del abono.
El usuario ya no paga solamente por algo que espera no utilizar nunca.
Puede comenzar a interactuar diariamente con el servicio.
La aplicación se convierte así en una interfaz entre el abonado, su sistema de seguridad y la empresa que presta el servicio.
Y también abre la puerta para sumar nuevas prestaciones.
De proteger inmuebles a monitorear movilidad
El seguimiento vehicular muestra otro ejemplo de expansión.
CEMARA publica para julio de 2026 un abono mensual promedio de $59.029 para su servicio de referencia de seguimiento y seguridad vehicular.
La configuración considerada contempla localización online, eventos vinculados con encendido, batería, velocidad y conducción, protección de estacionamiento, pulsador de asalto y comunicación con la estación de monitoreo, entre otras funciones.
La seguridad deja así de estar necesariamente asociada a una dirección fija.
Vehículos, cargas y personas pueden formar parte del universo de activos supervisados.
Centrales mayoristas como Control 24, por ejemplo, ofrecen herramientas GPS para que sus propios clientes puedan incorporar este tipo de servicios a sus propuestas comerciales. La empresa se define expresamente como prestadora de monitoreo mayorista para empresas de monitoreo, comercios de alarmas e instaladores.
La distinción es importante.
En este caso, Control 24 aporta infraestructura y herramientas para que otra empresa pueda desarrollar el servicio frente a su abonado.
El vigilador virtual aparece como nueva categoría
Quizás uno de los ejemplos más claros de cómo se están borrando los límites tradicionales sea el crecimiento del denominado vigilador virtual.
CEMARA ya lo incorpora como una categoría específica dentro de su índice.
El modelo utilizado como referencia contempla monitoreo 24/7 de una cámara principal, pulsador de emergencia, audio bidireccional, conectividad y servicio técnico, entre otras prestaciones.
El abono mensual promedio informado para julio de 2026 alcanza los $2.533.390.
El valor no debería compararse directamente con el abono de una alarma tradicional porque se trata de servicios con estructuras completamente diferentes.
Lo interesante es otra cosa:
una prestación basada en video, comunicación y operación remota ya comienza a tener identidad comercial propia dentro del mercado.
ATS, por ejemplo, presenta IRIS como una solución de vigilador virtual que incorpora inteligencia artificial y una pantalla interactiva para edificios.
Monitoreo Inteligente también incorpora IRIS dentro de una propuesta mayorista orientada a instaladores, integradores y empresas de seguridad física.
Es un buen ejemplo de cómo una tecnología puede generar una nueva categoría de servicio y, a la vez, nuevos modelos para comercializarla.
Inteligencia artificial: la pregunta ya no es si llega
La inteligencia artificial comienza a aparecer con cada vez mayor frecuencia en la conversación sobre monitoreo.
Pero hablar simplemente de “IA” dice poco.
Puede utilizarse para analizar imágenes, clasificar eventos, detectar comportamientos, automatizar comunicaciones o ayudar a priorizar información que posteriormente será evaluada por una persona.
El verdadero cambio puede estar en otro lugar.
Un análisis publicado por CEMARA en junio de 2026 sostiene que la automatización ya viene reduciendo desde hace años distintas tareas repetitivas dentro de los Centros Receptores de Alarmas y plantea que la discusión central debería desplazarse hacia qué nuevos servicios pueden ofrecerse gracias a esa productividad.
La idea resulta especialmente relevante para el negocio.
Si la tecnología permite procesar determinadas tareas de manera más eficiente, una empresa puede utilizar esa capacidad solamente para reducir costos.
O puede utilizarla para ofrecer:
más análisis,
más integración,
más prevención,
más mantenimiento,
más información
y mejores herramientas para sus clientes.
En ese segundo escenario, la IA no necesariamente reduce el negocio.
Puede ampliarlo.
Pero también aparece un nuevo competidor: el automonitoreo
La misma tecnología plantea un desafío.
CEMARA introdujo recientemente el concepto de “uberización del monitoreo” para analizar qué ocurre cuando aplicaciones y automatizaciones permiten al usuario recibir, interpretar y gestionar directamente cada vez más eventos.
La pregunta es inevitable:
si una aplicación puede hacer cada vez más cosas, ¿por qué contratar una empresa de monitoreo?
La respuesta obliga al sector a explicar mejor cuál es su verdadero valor.
No solamente software.
No solamente una aplicación.
También procedimientos, infraestructura, continuidad operativa, experiencia, responsabilidad profesional y capacidad de actuar cuando el usuario no puede hacerlo.
Esto puede terminar siendo uno de los grandes debates comerciales de los próximos años.
Monitoreo de alarmas : dos mercados detrás de una misma palabra
Hay además una distinción imprescindible para entender el sector.
No todas las empresas de monitoreo tienen al mismo cliente.
Modelo directo
Empresa de monitoreo → abonado
La compañía instala, comercializa u opera un servicio directamente para una vivienda, comercio, consorcio o empresa.
Dentro de este universo conviven grandes compañías nacionales, prestadores regionales y empresas especializadas en determinados segmentos.
Modelo mayorista
Central mayorista → instalador / dealer / empresa → abonado
En este caso, la central aporta la infraestructura operativa para que otra empresa construya y mantenga la relación comercial con el usuario.
La importancia de este modelo es tal que CEMARA creó una Comisión de Monitoreo Mayorista específica.
Entre sus objetivos se encuentran definir qué debe entenderse por monitoreo mayorista, analizar requisitos técnicos, legales y operativos, trabajar sobre políticas de precios, estudiar un marco regulatorio y explorar nuevas tecnologías para el segmento.
Monitoreo de alarmas : el mayorista ya no vende solamente recepción de señales
El relevamiento de InfoSeguridad muestra que varias de estas empresas están ampliando notablemente sus propuestas.
Control 24 ofrece monitoreo en nombre de la empresa contratante, aplicación personalizada, automonitoreo, seguimiento GPS mediante TrackGuard y una alternativa cloud que incluso permite que una empresa opere sus propias cuentas utilizando infraestructura en la nube.
SESYTEL cuenta con una unidad específicamente orientada al monitoreo mayorista para empresas de seguridad e instaladores independientes. Comunica monitoreo de intrusión, cámaras, rastreo satelital, cercos, edificios, incendio y otras aplicaciones, y plantea expresamente la tercerización como una manera de crecer sin asumir los costos de montar un CRA propio.
Monitoreo Inteligente define sus servicios nacionales de monitoreo como exclusivamente mayoristas y trabaja con instaladores, integradores y empresas de seguridad física manteniendo la identidad comercial de sus partners. Su oferta pública incluye videoverificación, aplicaciones personalizadas, rastreo, radios inteligentes, alarmas vecinales monitoreables e incluso servicios de videovigilancia mediante drones.
Son ejemplos diferentes de una misma evolución.
La central mayorista empieza a convertirse en un proveedor de infraestructura, tecnología y servicios sobre los que otra empresa puede construir su negocio.
Monitoreo de alarmas: La oportunidad para el instalador
Y acá aparece posiblemente el aspecto más importante para el canal profesional.
Durante años, buena parte del negocio del instalador estuvo basado en operaciones puntuales.
Vender → instalar → cobrar → conseguir otro cliente.
El monitoreo permite modificar esa lógica.
La instalación puede ser el comienzo de una relación comercial que continúe todos los meses.
Y la diversificación de servicios permite imaginar una evolución:

Esto no significa que todos los clientes necesiten todo.
Tampoco significa que todos los instaladores deban convertirse en empresas de monitoreo.
La oportunidad está en que ya existe infraestructura mayorista que permite ingresar al negocio recurrente sin necesariamente realizar la inversión necesaria para construir una central propia.
Ese cambio puede resultar mucho más profundo que incorporar una tecnología nueva.
Puede cambiar la estructura económica de una empresa instaladora.
Monitoreo de alarmas : De una alarma a una plataforma de servicios
El monitoreo continúa teniendo una función esencial: recibir información, interpretarla y gestionar correctamente una situación que puede representar un riesgo.
Eso no desaparece.

Los propios indicadores de CEMARA muestran que el mercado ya comienza a medir varias de estas prestaciones como servicios independientes con abonos mensuales propios.
Y las empresas relevadas por InfoSeguridad muestran diferentes maneras de llevar esas posibilidades al mercado.
Quizás por eso la mejor forma de describir la transformación sea también la más simple:
el monitoreo está dejando de ser solamente un servicio de recepción de alarmas para convertirse en una plataforma sobre la que pueden construirse múltiples servicios de seguridad.
Para el usuario significa nuevas posibilidades de protección, información e interacción.
Para las centrales, nuevas herramientas para diferenciarse.
Y para el instalador puede representar algo todavía más importante:
la posibilidad de pasar de vender instalaciones a construir una cartera de ingresos recurrentes.
Sobre este informe
InfoSeguridad realizó durante agosto de 2026 un relevamiento exploratorio de la oferta pública de más de 20 empresas vinculadas al monitoreo y la seguridad electrónica que operan en Argentina, complementado con información sectorial publicada por la Cámara de Empresas de Monitoreo de Alarmas de la República Argentina (CEMARA).
La investigación incluye tanto compañías que comercializan servicios directamente al abonado como prestadores de monitoreo mayorista.
El objetivo es identificar tendencias, modelos de negocio y nuevas prestaciones presentes en el mercado. No constituye un ranking, un censo exhaustivo, una recomendación comercial ni una evaluación de calidad de las empresas mencionadas.
La ausencia de una empresa o prestación no implica que no forme parte del mercado o que no disponga de determinado servicio.
Las características atribuidas a empresas corresponden a información comunicada públicamente por ellas al momento del relevamiento. Productos, coberturas, condiciones y precios pueden variar y deben verificarse directamente con cada proveedor.





