El instalador de seguridad electrónica atraviesa una transformación cada vez más profunda. La capacitación, la inteligencia artificial, las analíticas de video y la migración hacia sistemas IP empiezan a definir un nuevo perfil profesional. Abel Chávez, Gerente de INSTALARM SAS y ganador de la categoría Instaladores de HikTech Star 2026, analiza estos cambios a partir de su propia experiencia.
Para Abel Chávez, gerente de INSTALARM SAS, la posibilidad de viajar a China para conocer la fábrica de Hikvision todavía resulta difícil de dimensionar.

La empresa fue reconocida en la categoría Instaladores de HikTech Star 2026, una iniciativa de la marca que premia el trabajo realizado por profesionales del sector.
“Es algo que me tiene muy inquieto porque no lo esperaba. Desde el año pasado, cuando se hizo por primera vez, tenía muchas ganas de participar, pero nunca creí que fuera posible ganar”, explicó Chávez.
La participación de INSTALARM estuvo basada principalmente en los trabajos desarrollados por la empresa y en los diferentes proyectos realizados utilizando soluciones de Hikvision.
Actualmente trabajan en proyectos que incluyen videovigilancia, control de accesos y videoporteros, entre otras tecnologías.
Un premio que reconoce el trabajo del instalador
Para Chávez, el reconocimiento tiene un significado especial porque llega a partir del trabajo cotidiano de la empresa.
INSTALARM viene acompañando la evolución tecnológica de los sistemas de seguridad y ampliando progresivamente el tipo de soluciones que integra.
Sin embargo, para su gerente, el crecimiento tecnológico de la industria también debería estar acompañado por una mayor profesionalización de quienes realizan las instalaciones.
Y allí aparece uno de los temas que más le preocupa.
“El trabajo del instalador se está precarizando”
Chávez considera que existe una problemática creciente relacionada con el valor que muchos profesionales asignan a su propio trabajo.
Según explica, la competencia basada exclusivamente en precio termina generando instalaciones realizadas con materiales de menor calidad y trabajos que, con el tiempo, pueden presentar problemas.
Ese fenómeno, sostiene, no solamente perjudica al instalador.
También puede afectar la percepción que el cliente termina teniendo sobre las marcas y sobre el propio sector de la seguridad electrónica.
Para Chávez, la profesionalización implica no solamente instalar correctamente un equipo, sino también dimensionar el proyecto, utilizar materiales adecuados, configurar correctamente los sistemas y cobrar de manera acorde al conocimiento y responsabilidad involucrados. «El instalador de seguridad electrónica ya no puede limitarse solamente al montaje de cámaras y equipos», afirma.
La inteligencia artificial empieza a cambiar la instalación
Mientras el mercado enfrenta ese desafío, la tecnología continúa avanzando.
Las analíticas de video y las funciones basadas en inteligencia artificial están modificando la forma en que los integradores diseñan y configuran sus proyectos.
Chávez explica que en INSTALARM ya existe una división mucho más marcada entre la instalación física de los dispositivos y la posterior programación.
Un ayudante puede realizar parte del montaje mientras el integrador se concentra en configurar correctamente la cámara, las reglas y las analíticas.
Esa posibilidad permite optimizar el trabajo y, fundamentalmente, ofrecer soluciones que respondan mejor a lo que necesita cada cliente.
Para Chávez, uno de los momentos más satisfactorios aparece precisamente cuando esas funcionalidades pueden demostrarse en funcionamiento.
Ver que una analítica responde correctamente y que el cliente comprende el valor de la solución genera, según explica, una satisfacción profesional que va mucho más allá de simplemente haber instalado una cámara.
El instalador de seguridad electrónica frente a un nuevo escenario
El avance de estas tecnologías también obliga al instalador a capacitarse permanentemente.
Para Chávez, la formación tiene hoy una importancia central, aunque considera que todavía existe una diferencia importante entre las capacitaciones virtuales y las presenciales.
Desde su experiencia, los cursos mediante plataformas de e-learning permiten adquirir conocimientos y certificaciones, pero en determinados productos o tecnologías avanzadas pueden resultar insuficientes para comprender todas las posibilidades de configuración.
Menciona, por ejemplo, soluciones como cámaras térmicas y analíticas avanzadas, donde considera especialmente valiosa la posibilidad de trabajar presencialmente con los equipos y realizar consultas directamente al capacitador.
Al mismo tiempo reconoce un problema: no todos los instaladores tienen acceso sencillo a capacitaciones presenciales.
Quienes trabajan lejos de los principales centros urbanos muchas veces deben recurrir necesariamente a plataformas online.
El desafío para fabricantes y distribuidores será entonces encontrar formas de combinar ambos modelos y lograr que el conocimiento técnico llegue también a quienes se encuentran geográficamente alejados.
Del analógico al IP
Entre los cambios que Chávez considera inevitables aparece otro punto fundamental: la migración hacia sistemas IP.
Para muchos instaladores que durante años trabajaron principalmente con tecnologías analógicas, redes, direccionamiento y configuración IP todavía pueden representar una barrera.
Pero, según su experiencia, esa dificultad inicial desaparece rápidamente cuando se comprende la lógica de funcionamiento.
El salto hacia IP permite acceder a mayores posibilidades de integración, configuración remota, inteligencia distribuida y analíticas.
Por eso considera que aprender redes y configuración debería formar parte cada vez más del conocimiento básico de cualquier profesional de la seguridad electrónica.
La evolución del sector parece ir precisamente en esa dirección.
El instalador que durante años tuvo como principal tarea colocar cámaras y conectar equipos está dando paso a un perfil diferente: un integrador capaz de entender redes, configurar software, utilizar inteligencia artificial y diseñar soluciones completas.
Para Abel Chávez, el premio obtenido en HikTech Star 2026 representa una satisfacción personal y profesional.
Pero el viaje a China también aparece como una oportunidad para conocer de cerca hacia dónde está evolucionando una industria que cambia cada vez más rápido.
Y, en ese escenario, su mensaje para quienes trabajan todos los días instalando sistemas de seguridad resulta claro: capacitarse, valorar el propio trabajo y animarse a incorporar nuevas tecnologías serán factores cada vez más importantes para seguir siendo competitivos.





