La videovigilancia inteligente atraviesa una transformación que va mucho más allá de la mejora en la calidad de imagen. Inteligencia artificial, analíticas avanzadas, procesamiento en el borde e integración con otros sistemas están ampliando las posibilidades de las cámaras y, al mismo tiempo, abriendo nuevas oportunidades de negocio para instaladores e integradores.

Nestor Hilsenrat, Regional Growth Architect de Provision-ISR, especializado en desarrollo de negocios y estrategias de ventas, analiza cómo está evolucionando el mercado argentino, qué buscan hoy los usuarios y por qué el verdadero valor de un proyecto de videovigilancia inteligente empieza a desplazarse del hardware hacia el software, las analíticas, la integración y los servicios.



¿Cómo está cambiando hoy el negocio de la videovigilancia con la incorporación de inteligencia artificial, analíticas y nuevas integraciones?

La videovigilancia está atravesando una transformación muy importante. Históricamente, los sistemas de CCTV estaban diseñados principalmente para grabar y almacenar video con el objetivo de poder revisar un incidente después de que ocurriera.

Hoy estamos avanzando hacia plataformas inteligentes capaces de detectar, analizar y responder en tiempo real, a partir de analíticas y del reconocimiento de diferentes situaciones.

Esto amplió muchísimo la propuesta de valor. Ya no hablamos solamente de obtener imágenes de mejor calidad, sino de convertir esas imágenes en información útil para la toma de decisiones.

Funciones como la detección de personas y vehículos, el reconocimiento de atributos, el conteo de personas, el análisis de comportamiento o la detección de eventos específicos permiten reducir falsas alarmas y aumentar significativamente la eficiencia operativa.

Otro cambio fundamental es la convergencia entre la videovigilancia y la analítica de negocios. Hoy la información generada por las cámaras también puede aportar datos para marketing y para la operación de una empresa.

Por ejemplo, es posible detectar que está faltando un producto en una góndola, analizar la circulación de personas o advertir que está aumentando la fila en las cajas para poder asignar nuevos recursos de manera rápida y eficiente.

También estamos llevando cada vez más inteligencia hacia el borde de la red. Las cámaras incorporan mayor capacidad de procesamiento y pueden ejecutar analíticas de inteligencia artificial directamente en el dispositivo.

La cámara, entonces, deja de ser solamente un dispositivo que captura imágenes y comienza a convertirse en un sensor inteligente capaz de generar información.

¿Qué está pidiendo hoy el mercado argentino en una solución de videovigilancia inteligente que hace algunos años prácticamente no pedía?

Desde Provision-ISR vemos que uno de los cambios más importantes es que el cliente dejó de pedir exclusivamente cámaras y grabadores para empezar a demandar información, automatización e integración.

Esas tres cosas son cada vez más importantes.

Hasta hace algunos años, la conversación giraba principalmente alrededor de la resolución de la imagen, la cantidad de cuadros por segundo, la capacidad de almacenamiento y otras características técnicas.

Todos esos aspectos siguen siendo importantes, pero ya no son suficientes para diferenciar un proyecto.

Actualmente vemos una creciente demanda de herramientas de inteligencia artificial que permitan filtrar eventos relevantes y reducir falsas alarmas.

Los usuarios quieren saber cuándo una persona ingresó a una zona restringida, identificar determinados eventos asociados a un vehículo o detectar, por ejemplo, si un automóvil permaneció detenido en un lugar no autorizado.

Quieren conocer rápidamente cuándo se produce una situación anómala, sin necesidad de revisar horas de grabación.

También creció muchísimo la demanda de integración. Hoy el cliente ya no quiere un sistema aislado: busca soluciones capaces de integrarse con alarmas, automatización, control de accesos y otras plataformas.

De la misma manera, existe una mayor exigencia respecto de cámaras certificadas o validadas para trabajar con diferentes sistemas y plataformas del mercado. Provision-ISR cuenta con distintas certificaciones e integraciones que permiten que sus soluciones formen parte de ecosistemas tecnológicos más amplios.

A todo esto se suma un aspecto que está cobrando cada vez mayor relevancia: la ciberseguridad. Las soluciones de videovigilancia forman parte de la infraestructura tecnológica de las organizaciones y deben cumplir requisitos cada vez más exigentes en esta materia.

En el mercado argentino también existe una fuerte búsqueda de eficiencia económica. Las organizaciones priorizan inversiones que puedan generar un retorno claro.

Por eso tienen cada vez mayor aceptación las soluciones que combinan seguridad con inteligencia de negocios, control operativo y optimización de recursos, siempre considerando también el precio, las prestaciones y el cumplimiento de las normativas vigentes.

Para el instalador e integrador, ¿dónde está la mayor oportunidad de negocio en videovigilancia inteligente: en vender cámaras o en sumar software, analíticas, integración y servicios?

Desde Provision-ISR creemos que las cámaras van a seguir siendo una parte esencial de cualquier proyecto, pero la mayor oportunidad de crecimiento y rentabilidad para instaladores e integradores va a estar cada vez más en el software, las analíticas, la integración y los servicios de valor agregado.

Una cámara puede detectar personas, vehículos o determinados eventos. Pero el verdadero valor aparece cuando esa información se integra con otros sistemas.

Por ejemplo, se puede relacionar la videovigilancia con el control de accesos, automatizar protocolos de seguridad, generar reportes operativos o crear dashboards para facilitar la toma de decisiones.

Ahí es donde el cliente empieza a percibir un retorno de inversión mucho más claro.

Además, toda esa información puede estar disponible desde un teléfono celular, una computadora, un correo electrónico o un centro de monitoreo. Hoy es posible centralizar las diferentes funcionalidades que ofrecen los sistemas de videoseguridad dentro de las plataformas que resulten más convenientes para el usuario final.

Y eso genera un trabajo mucho más específico y de mayor valor agregado para el instalador y el integrador.

El negocio, por lo tanto, ya no pasa únicamente por instalar una cámara. La oportunidad está en entender qué necesita resolver el cliente y construir alrededor del video una solución que le aporte información, automatización y eficiencia.


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